viernes, 25 de abril de 2008

Cafetería Tin y paréntesis

Una pupusa de queso.
Una pupusa de frijol con queso.
Una pupusa revuelta.
Un chocolate caliente.
Un flan para esperar mientras las hacen.

Ése fue mi desayuno de hoy. Quedé llenísimo como sólo unas pupusas de sesenta centavos (y setenta la de queso (siempre las de queso son más caras)) pueden hacerlo. Creo que el desayuno estuvo más rico porque comí en un nuevo lugar que abrió hace unos meses acá en Santa Tecla, se llama Cafetería Tin y, cuando la abrieron, el nombre me parecía grencho pero vi en el logotipo que se debe al ruidito que hace la campanita que ponen en los mostradores para llamar a quien atiende. De esas campanitas (o timbres) no tienen en Cafetería Tin, ¡lástima!

¡La dicha cafetería es lindísima! (qué gay sonó eso). Es una casa antigua de Santa Tecla, amplia, con el techo alto, con una decoración kitsch no tan exagerada -hasta de buen gusto diría yo-, una sala con sillas de fibra de vidrio amarillas que combinan con los limones entre hojas verdes de los estampados de los manteles, otra sala con sillas y mesas de aluminio más contemporáneas de esas que parece que están de moda en muchos lugares de comida, una salita con sillones forrados de blanco y paredes pintadas de celeste con una ventana enorme que da a la calle. La novela de la mañana no puede faltar en el televisor.

Me senté en la salita de las sillas y limones amarillos (la más linda para mí) y desde ahí miraba el área de la panadería que está ubicada justo en el cuarto de la esquina con puerta que da a la calle. Me sentí que vivía en un pueblito. Una monja entró a comprar pan dulce. Una pareja de señores (mujer y hombre) desayunaban frijoles fritos, huevos estrellados y plátanos. Las tazas de café y chocolate eran grandes. Yo estaba feliz. La felicidad me tocaba sinceramente por unos minutos.

¿Podría alguien seguir creando lugares hermosos, sencillos donde uno se sienta feliz?

Seguiré viviendo.

9 comentarios:

Elena dijo...

Te iba a decir algo...
pero ya se me olvidó!

Santa Tecla, cómo amo Santa Tecla

Nadie dijo...

Hoy tenés que acordarte!

Yo también amo Santa Tecla, es una suerte vivir aquí.

Ernesto Bautista dijo...

Yo voy seguido a la cafeteria esa. Venden unos nuegados bien ricos :P Lastima que es muy cara. Una pupusa de a $0.60 no la traga cualquiera :S

Orpheo dijo...

A mí tbn me encanta Santa Tecla n_n! Me gustan tus entradas n_n

Nadie dijo...

Santa Tecla es chiva y sería muy bella si la cuidaran mejor :(

Orpheo dijo...

Hmm... me acabo de acordar que fui a comer a La Fuente. Bonito, barato. El centro de Santa Tecla había sido hasta ahora tan desaprovechado -y opacado por el centro de San Salvador-: ahora lo aprovecho.
Quiero ir a comer ahí con vos... y también al Bella Nápoles!

Be yourself dijo...

Yo desde siempre he vivido en Santa Tecla... y ésta que vos describís es la segunda sucursal de esa panadería/cafetería. La primera está frente al parque San Martín, a la par de la Despensa de don Juan. Lo que pasa es que está tapada por tanta venta de calzones y brasieres de a dólar que no se puede ver que ahí venden pan y típicos ricos! ;-)

Nadie dijo...

Orpheo, te contesto con un año 5 meses de retraso y hasta ya fuimos a esos lugares ._. =x=

Be yourself, ya me dio gana de ir a buscar esa otra Tin.

Oriana Izumi dijo...

Mmmm yo fui, senti que estaba salada la comida y te contesto con varios años de retrazo