lunes, 9 de junio de 2008

El novio, el amante, el amigo

Llevo un par de años con el presentimiento de que mi vida terminará en una tragedia. Desde que me fui de la casa de mi papá no he encotrado la tranquilidad anhelada. Me fui de ahí buscando paz (o algo así) y, aunque he pasado muchas alegrías, aún no la he encontrado.

Me fui de la casa agarrado de los besos de mi novio; lo amaba mucho y afuera de sus brazos nada era real. En su cara veía las promesas de muchos años venideros de besos, abrazos y caricias. Por cada riso que se le movía, yo le escribía un poema. Pero pasaron los meses, pasó un año y diez meses más. Yo había llorado la misma cantidad de veces que había reído y con la misma intensidad; así me fui cansando de estar vivo y junto a él.

A mí vino un hombre de lejos y me comenzó a mirar como que si yo fuese algo. Yo le comencé a apartar las pestañas con las mías y pude ver el lago dentro de su mirada. Sin pensarlo mucho, me abrió las fronteras como un caballero le abre la puerta a una dama (pero menos cursi) y ya del otro lado, me preguntó cómo se sentía atravesar una frontera, y ponía su oreja en mi pecho y comparaba mi risa a un pequeño tambor. Entonces pasaron los días y, por más que deseé que no pasaran, se acabaron -los muy malditos- y mi amante se convirtió en un recuerdo; no en una foto, no en un video; se convirtió en un recuerdo hecho de poemas y de olores que recrean sensaciones en mi piel.

Regresé. Después de las peleas, mi ex novio me volvió a querer; entendió que yo no era el universo y que no llego ni a mundo; lentamente se le secaron las lágrimas y yo abracé su corazón. Dentro de él encuentro paz y una sonrisa se me forma cuando lo veo. Llevo años presintiendo que voy a caer preso o enfermo mental o en un abismo; pero sus ojos son diferentes y su voz es única. Aún le beso la boca y duermo con él en las noches. Las gentes no podrían entender nuestra relación; no la entienden. Aquí, lejos de todo lo que me es familiar, le lloro y lo extraño enormemente, con un agujero más grande que yo en mi pecho.

--
10:32 p.m. Distrito Federal. 9:32 p.m. Santa Tecla

9 comentarios:

Elena dijo...

Ay,ya lloré.
Sos grande!
Y yo te quiero así que no te quiero en el abismo.
Leopoldo María Panero ha estado en manicomios y es un poeta genial.

Lo sabés.

M@rk0$ dijo...

Wow esto me ha gustado un moton y hasta ha tocado mí corazón porq casí me hace llorar, sí sos un buen escritor , se le respecta

Nadie dijo...

Elena, muchas graciaaas!! yo también te quiero fijate! No entiendo cómo pero te quiero.

m@rk0$, qué bueno ver un comentario tuyo por aquí.Te espero siempre.

Alejandro Terego dijo...

"Dentro de él encuentro paz y una sonrisa se me forma cuando lo veo"... me hiciste suspirar.

Nadie dijo...

Hola, Terego !Qué alegre!

Llave maestra dijo...

yo también estoy llorando y verte feliz raro conflictuado resuelto en otro lado lejos de aquí abre un hoyo en el pecho de quienes alguna vez te palpamos. suerte no hay asi que a esperar a estar a caminar a poner todo el abecedario.

Nadie dijo...

Qué gusto verte por este blog, Nora. Tanto tiempo sin saber de vos. Muchos abrazos.

Samuel dijo...

Hace falta estar tan loco como lo estoy ahorita, para entender esta locura. Y por más que quiera no puedo dejar de llorar.

Nadie dijo...

Samuel, ahí me contás por messenger qué ondas :(