miércoles, 3 de septiembre de 2008

L

Tengo una amiga y cuando nos vemos es raro -raro bueno- porque raras veces nos vemos y, al hablar, ambos tenemos tantas cosas qué decirnos que siempre nos quedamos cortos, nos atropellamos las frases y hacemos paréntesis tan grandes como lo que estábamos contando originalmente.
Entre los dos hay todo un mundo, o toda una sociedad, o casi toda la escena cultural de esta ciudad donde vivimos. Entre ella y yo conviven Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir junto a Salarrué y Zélie Lardé; Julio Cortázar y Hugo Lindo; Diego Rivera y Eduardo Chang. Con ella hablamos del Dios del Antiguo Testamento, del Dios del Nuevo Testamento, del Dios personaje literario y hasta del Dios caprichoso (si es trino y uno y omnipotente, definitivamente puede ser más de tres, más de cinco...).
De mí hacia ella desfilan las divas wannabe. De ella hacia mí desfilan los anarquistas del siglo XXI. Yo le cuento que un ex amante me dijo una vez que debería cortarme el pelo, rasurarme y engordar. Ella me cuenta que en España todos eran más altos que ella y la abrumaban tantos edificios altos.

A veces calla y se queda con cara de pregunta. A veces calla y me quedo con cara de pregunta.

Sin percatarnos llega el momento de despedirnos. El tiempo siempre es poco. El tiempo siempre es mucho por lo mucho que hablamos. Nos despedimos pues hay trabajos y compromisos pendientes. Que nos volvamos a ver pronto es probable pero no, seguro.

6 comentarios:

Elena dijo...

Qué chuluesto.
Vuá llorar.

David Meda dijo...

Con razón nadie llegó a clases ahora. Mi intención era exclamar: ¡Nadie! y sacarte de onda pero mejor asumi demencia.

Orpheo dijo...

Bueno, te dejo aqui un mensajito, Elena, y aprovechando el envión de esta entrada: sos de los amigos que le envidio a Nadie.

Nadie dijo...

Ele, lloremos pues!

David Meda, por favor, por lo que más quiera, ¡hágalo! ¡sáqueme un susto!

Orpheo, ¡envidioso! :D

Elena dijo...

Ay, Pedro tan chuuuuulo.
Escribámonos, vos.
Y enseñame a cantar cuando volvás mientras Javier y yo tejemos.

Orpheo dijo...

Vaya pues!