martes, 21 de julio de 2009

Necroturismo y música desafinada

Un muchacho tiene colochos y buenas intenciones para el arte. Las nubes tienen la forma de Europa. Tres señoras canosas tienen diferentes variaciones del mismo corte corto de cabello. Otro muchacho tiene palabras y me habla como si nos conociéramos, tiene risas y se ríe de los chistes que les digo a los que me han llevado al cementerio. Las cámaras de los camarógrafos tienen luces que amarillentan las tumbas blancas en la noche. Un micrófono tiene la saliva de dos funcionarios, dos alumnas universitarias y un historiador que en él hablan. Unas tumbas tienen sobre ellas, esta noche, una banda musical. La banda tiene vientos metales y madera y la capacidad extraordinaria de desafinar, de convertir marchas fúnebres en acompañamiento de payaso borracho. Los asistentes tienen risas, algunos, y cuchichean, algotros. Cada grupo de personas tiene sus propios intereses y temas de conversación. La banda es decoración, el elemento que le da a la noche un aire a Fellini (porque lo tiene). El cementerio tiene flores y huelen.

Al rededor de la música, nos reunimos a que nos amenice. No la escuchamos. Ya no. No tenemos que oírla.


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Fui a un concierto de noche en Los Ilustres.
Foto de Cristina Vega
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4 comentarios:

S0y la Que No Buscas dijo...

No, nunca me habia dicho que le gusta hacerme reir, pero hoy ya lo se..!!

;-)

Saluditos!

Elena dijo...

Pusha, no me llevaron, ingratos!

Scatterbrain dijo...

medio fellini styled... awebo...

Nadie dijo...

S0y la Que No Buscas, vaya ya sabe.

No llegaste, Elena.

Rebe, a huevo awebo.