18 de marzo de 2010
17 de marzo de 2010
Nombre de tres sílabas
Todos deberían morirse al aparecer frente a mí.
Sos el único que puede aparecer.
Me entristezco la tarde
de ver que no te quiero tanto
ni te amo, por suspuesto,
porque la fuerza de lo que siento no basta
para jalar el piso, las aceras,
las calles y jardines,
las casas y las gentes;
hasta tenerte frente a mí
caminando incomparablemente lindo
con tu pelo negro sobre tu cara
y tus cejas negras sobre tus ojos,
sobre cada uno de ellos,
claros,
que me encuentran, por casualidad,
sucio,
al lado
de la montaña más grande de cosas y, vulnerable,
completamente destruible.
Sos el único que puede aparecer.
Me entristezco la tarde
de ver que no te quiero tanto
ni te amo, por suspuesto,
porque la fuerza de lo que siento no basta
para jalar el piso, las aceras,
las calles y jardines,
las casas y las gentes;
hasta tenerte frente a mí
caminando incomparablemente lindo
con tu pelo negro sobre tu cara
y tus cejas negras sobre tus ojos,
sobre cada uno de ellos,
claros,
que me encuentran, por casualidad,
sucio,
al lado
de la montaña más grande de cosas y, vulnerable,
completamente destruible.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Publicado a la/s
2:36 p. m.
3
comments
lugares comunes:
"poesía" dicen,
cheros que me gustan
Podría llamarse Después
Desde que te despediste
simple,
te estás yendo en la profundidad de la página amarillenta de mi libro,
cubierto de líneas negras de letras,
horizontales,
que a cada paso tuyo
se vuelven un grado más borrosas
porque es tu espalda la que enfoco
desde estas coordenadas donde me he quedado
paralizado,
incrustado en la calidez espesa del verano
con un libro en la mano
y nada en la otra
donde aún se recrea
el ritmo de tu mano
que late y lo percibo
porque tu sangre bombea,
te pinta rojo de adentro
y te vuelve rosadas las palmas;
te irriga el cerebro
y yo, en secreto,
lo beso.
simple,
te estás yendo en la profundidad de la página amarillenta de mi libro,
cubierto de líneas negras de letras,
horizontales,
que a cada paso tuyo
se vuelven un grado más borrosas
porque es tu espalda la que enfoco
desde estas coordenadas donde me he quedado
paralizado,
incrustado en la calidez espesa del verano
con un libro en la mano
y nada en la otra
donde aún se recrea
el ritmo de tu mano
que late y lo percibo
porque tu sangre bombea,
te pinta rojo de adentro
y te vuelve rosadas las palmas;
te irriga el cerebro
y yo, en secreto,
lo beso.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Publicado a la/s
8:36 a. m.
3
comments
lugares comunes:
"poesía" dicen,
cheros que me gustan
Inicio enésimo
Te toco.
Repinto las letras que te escribo.
Tu ojo
es perfectamente descriptible.
Estás aquí
cerca.
La sala es enorme y helada.
Los libros huelen a viejo porque lo están.
Me descubro la nuca
corriéndome el pelo
y, por coincidencia, en ese momento pienso
que te seguiría por siempre,
te esperaría
respirando aire acondicionado
como si fuera tu aliento
libre de pasta dental y cálido,
con olores pertinentes a una boca:
un aliento verde,
del mismo verde
que tu camisa.
Repinto las letras que te escribo.
Tu ojo
es perfectamente descriptible.
Estás aquí
cerca.
La sala es enorme y helada.
Los libros huelen a viejo porque lo están.
Me descubro la nuca
corriéndome el pelo
y, por coincidencia, en ese momento pienso
que te seguiría por siempre,
te esperaría
respirando aire acondicionado
como si fuera tu aliento
libre de pasta dental y cálido,
con olores pertinentes a una boca:
un aliento verde,
del mismo verde
que tu camisa.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Publicado a la/s
2:36 a. m.
2
comments
lugares comunes:
"poesía" dicen,
cheros que me gustan
16 de marzo de 2010
Moriré*
Estás tan joven
y sabés que voy a morir.
Aún así,
seguís envuelto en mi sábana
en nuestra cama
y por cada pestañeo,
por cada parpadeo tuyo, mientras me ves,
me aferro un minuto más
a seguir vivo.
Cuando te durmás
y cerrés los ojos siete horas,
moriré cada segundo más,
cada segundo que tengás los ojos cerrados.
Y si soñás moriré el doble,
y si soñás conmigo no pasará nada;
pero en la mañana,
cuando dos soles floten en tus ojos
y tu erección matutina irrumpa en el horizonte de la cama,
habré muerto por entero
—1.65 metros muerto—
y tendré razón
porque ya te había dicho que moriría
y por eso era que vos llevabas varias noches sin dormir.
Basta.
Estás tan joven que sobrevivirás.
Al ponerme sobre tu pecho desnudo a oír tu corazón,
me di cuenta de eso y no te lo dije;
sólo te besé el pezón izquierdo con los labios cerrados,
relajados y en silencio,
y me comencé a rendir
a un ritmo tan acelerado que me he vencido en varias noches.
Pero vos y yo,
sólo los dos, sabemos
con teorías que lo sustentan, a la fecha,
que no es reprochable dejarse morir.
Poné tu pecho cerca ahora
y dejá que te escuche el miércoles pronosticado dentro.
Hoy es martes.
Tus manos reconfortan mi cara y sólo verte, también.
Alterná un ojo en cada parpadeo,
así me muero más lento.
Quedémonos dentro de mis sábanas
mis últimas horas aquí
cerca.
Lo hemos aceptado.
Estoy tan viejo.
y sabés que voy a morir.
Aún así,
seguís envuelto en mi sábana
en nuestra cama
y por cada pestañeo,
por cada parpadeo tuyo, mientras me ves,
me aferro un minuto más
a seguir vivo.
Cuando te durmás
y cerrés los ojos siete horas,
moriré cada segundo más,
cada segundo que tengás los ojos cerrados.
Y si soñás moriré el doble,
y si soñás conmigo no pasará nada;
pero en la mañana,
cuando dos soles floten en tus ojos
y tu erección matutina irrumpa en el horizonte de la cama,
habré muerto por entero
—1.65 metros muerto—
y tendré razón
porque ya te había dicho que moriría
y por eso era que vos llevabas varias noches sin dormir.
Basta.
Estás tan joven que sobrevivirás.
Al ponerme sobre tu pecho desnudo a oír tu corazón,
me di cuenta de eso y no te lo dije;
sólo te besé el pezón izquierdo con los labios cerrados,
relajados y en silencio,
y me comencé a rendir
a un ritmo tan acelerado que me he vencido en varias noches.
Pero vos y yo,
sólo los dos, sabemos
con teorías que lo sustentan, a la fecha,
que no es reprochable dejarse morir.
Poné tu pecho cerca ahora
y dejá que te escuche el miércoles pronosticado dentro.
Hoy es martes.
Tus manos reconfortan mi cara y sólo verte, también.
Alterná un ojo en cada parpadeo,
así me muero más lento.
Quedémonos dentro de mis sábanas
mis últimas horas aquí
cerca.
Lo hemos aceptado.
Estoy tan viejo.
--
*Título decidido al oír MORIRÉ de La Factoría en el bus.
El texto no tiene nada que ver con la canción... casi nada.
Sólo yo sé qué es esta imagen.
14 de marzo de 2010
Impulso
Aún no sé qué es lo que me impide saltar sobre la butaca de adelante, poner un pie en la orilla del palco y tirarme del segundo piso de este teatro, estrellarme entre los asientos de abajo, quizás caer sobre algunas gentes ante la mirada atónita y los gritos de conocidos y extraños.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Publicado a la/s
5:06 p. m.
3
comments
lugares comunes:
artes escénicas,
hablar debilidades
10 de marzo de 2010
Regresar hoy
Es un día como hoy. El sol es bueno, el viento también. Mi nuevo desodorante es bueno. El cobrador es amable. El Barney ha de haber sido bueno: los motoristas y cobradores de la ruta 3 lo recordarán (leo en los parabrisas). El motorista no me maltrata. Las señoras que aquí van me saludan al subirse, quizás para determinar si soy bueno. Van unas muchachas de un colegio de muchachas conmigo, van calladas —como yo que escribo—; ojalá sean buenas estudiantes —ya estoy viejo—, ojalá no las regañen porque se han manchado el uniforme blanco de jugo de naranja. Se baja una señora, se sube otra. Sólo mujeres van conmigo, en un día como hoy, que es bueno, que no es ayer, porque ayer todo era diferente: el soy quemaba, me golpeaba entre los barrotes del bus y la velocidad, la violencia, un marero
y esas cosas...
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Publicado a la/s
4:00 p. m.
3
comments
lugares comunes:
buses
Aula Magna VI
Te quiero contar que donde estoy hay dos ventanas bien grandes, no tienen vidrios, no son cuadradas; son como bien aerodinámicas y lo que dejan ver (y por cómo lo dejan ver) parece cuadros bellísimos que te gustarían si estuvieras acá. Si veo a la izquierda, está el cielo, el cielo blanco de esta mañana y, en primer plano, hasta abajo, las hojas de unos arbustos que no sé de dónde salen. Atrás de los arbustos, surgen personas a veces —muchachos, hoy—; se ve que se elevan y llegan a un nivel regular en menos de dos segundos y, luego, desaparecen y no sé qué pasa con ellos (te lo contaría). En medio de la composición, la figura principal es un enorme techo gris que ha de elevarse desde el suelo y lo aviva un poco la gruesa orilla celeste que creo que es un canal por donde pasa el agua que llueve.
Podrías tomar una buena foto.
Muevo el cuello, lo giro. Evito al señor que parece predicar al centro.
En la ventana derecha, el cuadro es muy diferente. Del extremo superior bajan las raíces de un árbol y se meten en la tierra (forrada de grama —entre verde y amarilla—) que parece una montaña en miniatura. Al extremo izquierdo se ve la terminación de un muro bajo de bloques de cemento, sobre el cual hay otros arbustos, detrás de los cuales se ven medios cuerpos humanos caminando inexpresivos. El fondo de eso —que bien podría ser el blanco cielo— es un edificio que empequeñece a los peatones y que irrumpe, recto y sólido, en el cuadro muy orgánico que hubiera podido haber.
Podrías tomar una buena foto de ésto.
Podrías aparecer caminando por una u otra ventana. De ser así, podría escaparme de esta clase y perseguirte... quizás hablarte.
--
Creo que la foto (modificada por mí con claras malas intenciones) es de 20andres07 de skyscrapercity.
6 de marzo de 2010
Subestimar la poesía
Que nos entierren juntos
en la misma tumba
y, de ser posible,
en el mismo cajón.
Que estemos frente a frente
para darnos besos
y que eternamente,
después de muertos,
gozar nuestro amor (sic).
Que nos entierren juntos, MIRAMAR.
(acá, una clara influencia en Gerardo Gómez)
en la misma tumba
y, de ser posible,
en el mismo cajón.
Que estemos frente a frente
para darnos besos
y que eternamente,
después de muertos,
gozar nuestro amor (sic).
Que nos entierren juntos, MIRAMAR.
(acá, una clara influencia en Gerardo Gómez)
Prepara bien tu argumento
si quieres dormir en mi cama.
Yo quiero un amor por siempre,
no el de una noche
que acaba en la mañana.
Nada, ANA BÁRBARA.
(rescatado por la Huelvelena)
Cuando empieces a olvidar mi nombre
y suspires por el de otro hombre,
yo te pido que te vayas lejos
donde no hayan viejos
recuerdos de amor.
El eco de tu adiós, RODOLFO AICARDI.
La pieza del pollo,
la que no se come
ni siquiera el gato,
esa es la que está.
Piquito de pollo, IVONNE AVILEZ.
(agudas observaciones de lo cotidiano)
Yo lo que quiero es un besito tuyo,
caliente,
para que se desaparezca la gente.
Electro movimiento, CALLE 13.
(rescatado por Efraín Rivera Caravantes)
Por eso friki friki friki friki friki frik,
friki frik, frikitona;
dale, frikitona.
Frikitona, PLAN B.
(prima la musicalidad y la experimentación)
Tu quiere' el mmm,
te gusta el mmm,
te traigo el mmm,
y Lorna, a tí, te canta el mmm.
Qué rico el mmm,
sabroso el mmm,
y a tí te va encatal.
Papichulo, LORNA.
(recuerda a un poema erótico de Carmen González Huguet)
Cuando nos casemos
te voy a llevar
de luna de miel,
a ese paraíso allá en lo alto,
dejando atrás el ruido de los autos
y la orquesta sinfónica de los pájaros
amenizará la fiesta...
de nuestro gran amor.
Luna de miel, JHOSSE LORA.
(abandono de lo urbano, vuelco a lo bucólico)
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Publicado a la/s
3:40 a. m.
9
comments
lugares comunes:
"poesía" dicen,
amigos,
hablar debilidades
3 de marzo de 2010
Puntos suspensivos
Si no fuera por Un Raro Dúo, Soda Cáustica y Las Güeltas, no tendría que leer. Qué aburrido ha estado este blog. Qué aburrida ha estado la "blogósfera" salvadoreña en general. Quizás por eso me fui a ver qué encontraba en Twitter. Sígame como @NadiePerfecto si quiere. Ya me sigue Yoko Ono (a mí y a doscientos mil usuarios más).
¿Qué pasa? ¿No hay algún blog chivo por ahí que aún no he descubierto?
Mientras tanto, yo sólo puedo prometer que pronto publicaré nuevas cosas para el deleite de todos nosotros. En unos días comenzaré a estudiar y espero vivir y pensar cosas dignas de escribir al respecto. Ojalá me guste alguien a quien no le guste yo, otra vez, para comenzar a publicar culerada y media. Ojalá nuevxs compañerxs me hagan sufrir con sus preguntas estilo "¿qué es agua?" y así generar la dosis necesaria de odio que todo el que escribe necesita de vez en cuando.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Publicado a la/s
1:45 a. m.
6
comments
lugares comunes:
amigos,
hablar debilidades
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







