5 de octubre de 2009

Soy evangélica

Soy una señora. Tengo más de cincuenta años. Mis vestidos paletoneados tienen que cubrirme los tobillos y mi mantelina, el pelo canoso. No me maquillo ni me pinto el pelo: Dios no me va a reconocer cuando venga a por su pueblo. Me baño todos los días y procuro que el blanco de mis delantales esté siempre pulcro. Tengo mal aliento. Tengo coronas de plata en los dientes. He tenido siete orgasmos en mi vida. He parido ocho hijos. No he conocido hombre más sabio en la Tierra que el pastor de mi iglesia de veinte miembros. Me da pena no poder contestar las preguntas que mis hijos me hacen para sus tareas. Les digo a los mayores que no hagan mucho caso de lo que les enseñan en la universidad porque son cosas contrarias a Dios, que sólo saquen el título, eso es lo que vale, por lo que los manda su papá. Veo sólo las noticias de TCS y las novelas que ahí pasan. Voy junto a mis hermanos en Cristo, y junto a otras congregaciones de otras iglesias, a la Asamblea Legislativa; a clamar porque se prohíba la aberración del matrimonio entre homosexuales; a impedir que una maldición como la de Sodoma y Gomorra caiga sobre nosotros. Voy a proteger a mi familia. La Biblia y mi voz alzo con orgullo. Reprendo en el nombre de Jesús de Nazaret a los sodomitas que han llegado a exhibirse impúdicamente. Son claras señales del Fin de los Tiempos. Son sólo una pequeña muestra de todos los demonios del Infierno. No importa, no, que me quede sin voz varios días o para siempre. Siempre declararé que Dios nos ha creado hombre y mujer, macho y hembra. No importa cuánto sude con mi largo vestido, bajo este Sol de medio día. Mi vida daría a cambio de erradicar este mal, este cancer que hoy nos amenaza. Señor, tú nos mandas a que nos amemos los unos a los otros, todos tus hijos, como uno solo. Manda, Padre, la pronta solución a este problema. Que se cure este mundo de homosexualidad para poder amarnos todos sin temor a pecar. Soy evangélica. Soy ama de casa. Mis hijas no hablan con ningún varón. Este día no hemos comido nada, estamos ayunándole al Señor.

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Nueva etiqueta.
¿Qué tal está usted?
*El día sábado 13 de marzo de 2010 dejo constancia de que cambié la silueta anterior a ésta por tratarse la primera de la silueta de George Washington a quien yo había confundido con una señora con trenza. Solamente.

4 de octubre de 2009

Por si acaso él está leyendo

Si me vieras, verías cómo soy y que duermo con mi celular en la cama, una caja de lapiceros y un cuadernito donde escribir. Verías que mi pelo suelto llega al suelo y que alguna hormiga amanece muerta en él (ésto es mentira, pero me gustó la imagen; vos sabés de estas cosas). Podrías contar mi lunares y sus distintas tonalidades, y ver cómo mis testículos se mueven independientemente del ritmo de mi respiración.

Cabríamos, sin duda, en este lugar que llamo "mi cuarto". Te darías cuenta de que aquí siempre hace calor y te quejarías. Yo no lo hago porque no tengo con quien quejarme. Pero si estuvieras aquí y me vieras, nos observaríamos largo rato y estas imágenes no serían tan pendejas, no tanto como hoy. Tendría motivos para salir los fines de semana y arriesgarme a regresar en la noche a este municipio, esquivando los peligros que me toca vivir.

Mientras tanto y, quizás, para siempre, mejor imagino que te encuentro una noche en algún bar. O mejor: que yo ya estoy en el bar y vos me encontrás. Te da gusto encontrarme porque así sos de buena gente y yo me pongo norevioso pero lo disimulo muy bien. Andás solo, de milagro, y nos ponemor a hablar sin parar, sin parar toda la noche, si pararnos de los bancos del bar. Inevitablemente, te tendría que invitar a mi casa porque es lo único que deseo cada vez que te veo.
Invitarte,
para ver qué pasa, para ver cómo me siento en una situación donde estemos solos los dos.

Me vieras, verías cómo soy, que duermo con el celular en mi cama y que el pelo me llega al suelo. Cabríamos en mi cuarto.
Verías
cómo se mueven mis testículos.














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Es muy seguro que esté leyendo.
Prometo contar si ésto se hace realidad.

3 de octubre de 2009

Aun los espacios vacíos tienen aire / Uno dice*

Uno es humano, tiene que comer, que vivir porque uno así lo quiere.
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Yo tenía que trabajar y someterme al frío de levantarme a las cuatro de la mañana, hora en la que un taxi me recogía y me llevaba a mi trabajo en el edificio más cuadrado y más frío del Bulevar de Los Héroes.

No podía con la carga de mí mismo y comencé a llorar constantemente sin que nadie lo notara, ni yo, y lloraba sin lágrimas y sentía llorar. Hablaba inglés, por eso me pagaban. Me desesperaba tanto porque no me sentía como yo, me deprimía. Lidiaba con un trabajo donde pasaba diez horas al día, soportando las despedidas para siempre de los amigos, una detrás de otra, todas acumuladas.

Veía los cielos de la tarde y la ciudad todos los días que trabajaba, tras los vidrios del edificio que apresan. Me di cuenta de que detrás de la ventana que sirve de pared externa del edificio, contruían otro edificio igual, unos hombres que, al igual que uno, trabajan con la cara triste. y medio se alegran a la hora del almuerzo. Caminaban por los andamios verdes y a veces se sentaban en ellos a contrastar sus pieles morenas contra la degradación de blanco a azul en el cielo.

Me perdía varios segundos en esas imágenes y lloraba de verdad, comenzaba a buscar un papel cualquiera. El trabajo no importaba ya. Escribía un verso, siete, otro por cada sentimiento que cada movimiento de los constructores me provocaba. Encontraba un poco de belleza desde ese espacio donde me tocaba estar, comenzaba a disfrutar la vista, la ciudad al rededor, los carros bajo los pies, el cielo omnipresente, las gentes que caminaban por el bulevar inadvertidas de que uno las veía y se inventaba sus pensamientos, sus historias y sus deseos.
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Uno escribe. Uno no habla con nadie. Uno se encierra en un mundo inmenso creado entre uno y su cuaderno. Uno tiene silencios de fuego./ Uno quiere decir y no puede./ Uno sabe el abismo./ Eso es todo./ Uno dice y no entiende./ Eso duele.*

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Patético intento de contar cómo inicié el poemario AUN LOS ESPACIOS VACÍOS TIENEN AIRE que se ganó el Gallo Tapado hace unos días.
La primera palabra del título del poemario no lleva tilde como ha salido en algunos lugares.
*Por el poema UNO DICE de Mario Zetino.

2 de octubre de 2009

Exhilio se escribe sin hache intercalada

Agarro mi kit de exilio temporal y me salgo de la casa en un día que no tenía planeado hacerlo. Qué mejor refugio puedo encontrar que esta combinación de confesión católica y testimonio evangélico. Frente al monitor, en Blogger, siento que me confieso en privado y que la pantalla es la pantalla calada que esconde la vergüenza entre el cura y yo. Me doy cuenta de que muchas personas leerán mi confesión y, sólo por eso, esto se convierte en testimonio. La computadora es el púlpito desde donde "vengo a darles testimonio de salvación en mi persona" y ustedes son los creyentes, los feligreses, los peores religiosos que he tenido la desdicha de conocer: los evangélicos.

Como mi papá está triste y no cabemos los dos en la casa en esa situación, me salgo. Después de bañarme respiro profundamente y me digo que salir me va a hacer bien; comienzo a recordar cuando comencé a salir solo, mi adolescencia, los 13 años, los 14 y los 16; recuerdo la sensación de bienestar y de calma. Yo, niño, en calma, en medio del caos de San Salvador. Armo mi kit de exilio temporal. La agenda de las fotos bonitas, los lapiceros, los documentos en la billetera con tres dólares, la bolsa con la veintena de colas para el pelo, papel higiénico. Me cruzo la pita del morral en el pecho y me voy. Salú, papá, te dejo solo para no estorbarte en tu tristeza; te entiendo. Salgo a la calle y espero regresar a la casa. Tengo que cruzar Soyapango, soy abiertamente gay, tengo el pelo largo, tengo 23 años, viajo en bus, no uso jeans, creo que escribo poesía. No sé. Tengo altas probabilidades de estar muerto.

1 de octubre de 2009

Notas de hoy

Prefiero una experiencia intensa, de sensaciones fuertes, que me saque lágrimas y me erice la piel; a otras cosas de más importancia convencional como estudiar un día antes para un examen parcial, visitar a mi abuela o bañarme todos los días.

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A veces soy tan consciente de las cosas que he estado a un segundo de comenzar a gritar en el aula A-12 de la UCA: "¡¡Estamos en una clase de filosofía!!, ¡¡ESTOY EN UNA CLASE DE FILOSOFÍA!!" y salir saltando, sin rumbo, a perderme —quizás— dentro de mí.

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Me he dado cuenta de que mi papá me quiere y eso me da ternura. Pero no me gusta el enfoque de su cariño. Me quiere porque soy su hijo; no, porque soy yo, lo que soy, y me dio tristeza.

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Iba parado en el bus. El bus iba lleno. Reconocí a un muchacho que se subió, había estudiado en el mismo mal colegio que yo y ahora ya era un hombre (¡lástima!). Nunca hablamos en el colegio. Él iba dos años adelante de mí. Nunca nos saludamos, siquiera; nunca nos dimos la mano. Al bajarse del bus, me rozó todas sus nalgas en las mías y las recreé en mi mente con todos los detalles que sentí. Treinta pesonas más me rozaron sus nalgas ese día.

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Hoy inicia octubre.

23 de agosto de 2009

Alusión / Alucinación

Me siento frente al monitor y pienso "seguramente, si colocara de algún modo todas las letras blancas que escribe, encontraría yo mi cara en lo más hondo de su mensaje". Éste es el problema cuando alguien escribe cosas ambiguas y bellas, casi imperfectas: hace que las personas enternamente deseperadas como yo se sientan aludidas y quieran forzar que las palabras que leen las describan a ellos (a mí), que los mensajes publicados a disposición del mundo sean sólo para ellos (para mí). Pobres tontos (pobre de mí).

Yo uso mis pestañas como pinzas y agarro las letras que él coloca desde atrás de todos los monitores del mundo. Con un dedo ensalivado golpea unas teclas y con saliva se adhieren a mi monitor esas letras. Las examino por días, les trato de quitar toda contaminación y no sé si les encuentro el significado correcto o si les agrego el significado que quiero, que creo querer.

Me frustro. Deshecho las letras sin llorar, sólo las escupo en mi mano y las dejo pegadas por lugares donde casi nunca paso. Comienzo a alucinar, vivo media hora de mi futuro en un segundo y, en esa media hora, tengo la cena más cotidiana con él y viste la camiseta más fea y de moda y visto la camisa más bella que compré usada.

No llego a ningún lado.

Detesto los posts ambiguos.


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Esta entrada es un secreto. No sabía qué imagen poner.

21 de agosto de 2009

After party

Sí. Quiero platanitos con polvo de chile. No tomo ron. ¿Andás el monte? Cállense. Vayan a comprar. ¡Me voy a quedar! ¿Ya has dormido fuera de tu casa? Sí. Hablando con la mujer ha de estar. A mí me gusta del sentido y de la parte. A vos. Jijí. Aquí te queda más cerca. I'm not gonna say that I don't like it, because I like it. ¿Hay alguien aquí que no se conoce? Hermano Ale. Yo lo veo de más de cuarenta. Se está cuidando la parte. Sí. Calimocho. Prestame unos calcetines. Sólo Diana había. La multiplicación de los pases y los penes. ¿Ella es coloratura? ¡Calimocho! A mí me gusta esa. ¿A quién te cogerías? Sí. Qué largo tenés el pelo. AleluUuUuya. Él no necesita motel, vive solo. En unos años va a salir del clóset. Es macho alfa. Ya se me durmió la cara. Cucaverga. Hermano Migue. Beibe. No.

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Dibujo: Nadie.

16 de agosto de 2009

La Eternidad

Cuando en el futuro se inventen los viajes en el tiempo, será el futuro en todas las épocas. Desde cuatro mil años adelante del nuestro, vendrán los turistas del tiempo y les venderemos artesanías, les mostraremos sus casas cuando no eran suyas y los ilustraremos en nuestras costumbres. Iniciará el comercio entre épocas y Luis XIV comparará varias naves para viajar a otros planetas, el Presidente de la Tierra del futuro se abastecerá del aire puro de las épocas antes de que el hombre apareciera. Desde el futuro nos mandarán las nuevas tecnologías que ni imagino en este día en el que vivo y escribo. Comenzará el proceso en el que todas las épocas se irán transculturizando del futuro y empezará a no existir. El pasado se extinguirá, será el futuro. El futuro será el presente permanente. En todas las épocas, el futuro. El futuro eternamente: La Eternidad.

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Imagen: Detalle de la futura Dubai Opera House.

11 de agosto de 2009

A falta de asilo, panadería

Desde aquí puedo entregarme a la tristeza por entero,
sin ninguna reserva.
El café me baja amargo por la garganta y me deja ácida la lengua.
Me siento perfecto,
perfectamente triste
otra vez.
Para esto son los blogs,
para decir que uno está triste.

Hace ratos que no entraba aquí,
meses,
Está más grande,
ocupa el espacio de dos locales del centro comercial:
Catedral Gay de San Salvador.
Hoy es el nuevo lugar más triste del país.
El café lo confirma
-aquí-
y el pan dulce refuerza la idea
de que así es.

Si me siento y observo y dejo de escribir unos minutos,
me doy cuenta de que soy el más joven de los clientes.
Generalmente, las cafeterías son para viejos y ésta no es la excepción.
Entran mujeres que comienzan a ser viejas y viejos que ya no lo son más,
que ya son cadáveres
jalados por alguna persona que todavía tiene compasión.
Puedo contar los centímetros que avanzan en un minuto.

Desde aquí veo el pasillo tras la vitrina
-cafetería sin ventanas de centro comercial-,
los jóvenes que pasan afuera no se percatan de la existencia de los viejos,
de nosotros, los de adentro.
Tanto gel en la cabeza no les permite girarla.
Tanta ropa apretada los condiciona a una cosa:
ignorar a todo aquel que no sea como ellos.
Ellos afuera.
Nosotros adentro.
Aquí estamos
con caras de viejo o caras tristes,
es lo mismo.
Quizás el café nos da la misma apariencia.

Desde aquí,
desde esta panadería barata de centro comercial
-El Rosario-
veo cómo la gente entra apagada, uniformada de banco, hambrienta, llorosa:
lo mismo.
Veo cómo les cuesta mover el tenedor desechable y agarrar el bocado barato y masticarlo.
Se sientan solos en mesas para cuatro
-como yo-
y cuando terminan de comer,
se quedan
con la con la cara descansando en la mano menos cansada,
deforman así su cara,
se les arruga;
parecen viejos
entristecidos.
¡Qué bellos!

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Esto no es un poema. Pase buen día.