lunes, 28 de diciembre de 2009

Había olvidado / Dejarme llevar


Había olvidado que el Zune tiene radio. Había olvidado qué melancólicas se escuchan las voces de los locutores de radio a esta hora. Había olvidado cómo se espera el día poniendo atención a las letras de las rancheras en la radio. Hace semanas terminó el ciclo universitario. Pasé todas las materias con promedios mediocres que puedo considerar dieces tomando en cuenta que sólo asistí al treinta por ciento de las clases y que sólo entregué el veinte por ciento de las tareas. Hace semanas terminó el ciclo universitario y tengo el horario como siempre: desordenado. Me he levantado entre las doce del medio día y las cuatro de la tarde. Me duermo sólo hasta las cuatro de la madrugada o las seis de la mañana y paso con sueño todo el día, toda la noche. Había olvidado cómo me sentía en la adolescencia recién pasada al escuchar LA LOCOMOTORA de Café Tacvba. Siento que me hincho unos milímetros al recordar: quizás estaba más gordo en esa época o quizás estaba enamorado, o las dos. En la radio recalcan que es el último lunes del año. Me gusta cómo suena en mi cabeza que vivo las últimas madrugadas de este año. (Cuesta seguir después de un punto y seguido). No debería dormir nada hoy para caer de un solo golpe sobre la cama a las ocho de la noche. Feliz cumpleaños a Jonathan en Olocuilta, su abuelo lo acaba de saludar por la radio. No sería mala idea andar muriéndome de sueño todo el día, afectadísimo de los nervios por las tantas tazas de café que necesitaría. Ya he recurrido a este método antes, hace años, en mi adolescencia recién pasada. Se siente bien escuchar la voz de alguien que está despierto como uno a esta hora. Se siente bien oír a un locutor, por más pendejo que sea lo que hable; se siente bien saber que en la ciudad hay otro maje despierto igual que uno, igual de maje. Comienzan a sonar las tuberías. Comienza a caer el agua: es señal de que hay otro despierto y somos tres ahora. Uno escribe. El otro locuta. El tercero abre las tuberías. Había olvidado dejarme llevar por lo primero que se me ocurriera y escribirlo. Hoy me voy a bañar, me recortaré la barba y, sí, me pondré ropa interior; saldré a ver a un amigo y lo voy a abrazar. Me lavaré el pelo. Me lavaré los dientes. Me había olvidado de mí.
--
Imagen: Bridget Riley
Título: Blaze 4

sábado, 26 de diciembre de 2009

Otra mariconada de las que nunca acabarán

Si en esa mesa fuéramos cinco, la luz caería sobre vos hasta tus hombros y yo la seguiría con mi mirada. No tendrías que estar ahí a la fuerza, como se ve que estás. De la mano te llevaría a la calle, hacia los pocos lugares que conozco y, por ende, terminaríamos perdiéndonos. O, al menos, te recortaría de esa imagen y te cambiaría la pose, el gesto y la iluminación. Si en esa mesa fuéramos cinco, no serías simple minoría: serías minoría conmigo. Las otras personas no te dejarían fuera de sus conversaciones porque conversarías conmigo y seríamos nosotros quienes no las dejaríamos entrar a ellas. No tendrías que tomarles fotos para sus recuerdos porque yo me encargaría de eso. Les diría "a él no le pidan nada; estoy aquí para que no lo molesten; si tanta es la amnesia que sus años les producen, bien puedo tomarles una foto; a él no le pidan nada, él no tiene nada para ustedes". O les diría "dejen de molestarlo, busquen en la calle quien les tome su foto" y de la mano te llevaría a tu cama. Me rebalsaría la ternura. Te dormirías al instante después de haberte quitado los zapatos (porque por la  imagen deduzco que estabas cansado). Tranquilo. Aquí es más silencioso. Me quedaré junto a la puerta por si se les ocurre venir a pedir algo; así estaré hasta que amanezca, hasta que el sol salga y abran las oficinas, y podamos ir a quejarnos, decirles a las autoridades que aquí hay personas que nos molestan y no nos convienen cerca, que las encierren o que las manden a Honduras. Tranquilo. Yo me encargaré de todos los trámites y en pocos días estaremos en casa, la nuestra: una que no existe ni en El Salvador ni en fotos, pero que es linda y nos gusta, y es del tamaño ideal para nuestras estaturas, y en la puerta tiene...

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Nota iluminada con la luz del celular

Ni a las cuatro y media me puedo dormir; pienso en vos, pienso en mí pensando en vos, pienso en vos pensando en mí de una manera diferente a la que yo pienso en vos cuando no puedo dormir y son las cuatro y media, y es madrugada, y es diciembre y llueve cuando no debería... Quizás no debería pensar en vos.

jueves, 17 de diciembre de 2009

El libro de la portada de la bolsita



Adquiéralo en su Centro Cultural de España en El Salvador más cercano.
Precio: $ 0.00 (Nada).
Autor: Nadie.
Sí: casi no nos gusta el color.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Destapemos el Gallo



Al fin. Me llena de mucha alegría (y lo escribo porque es verdad, no porque sea la fórmula ya establecida para iniciar una atentainvitación) invitarlx pasado mañana a la presentación de los poemarios seleccionados del concurso literario Gallo Tapado que organizó el Centro Cultural de España este año.
La presentación estará a cargo del jurado de esta primera edición conformado por Ricardo Lindo, Carmen González Huguet y Daniel Rodríguez Moya.
Los poemarios seleccionados son:
★ LA MARCHA DE LOS AUSENTES de Ernesto Salazar (o Ernesto Bautista) y
★ AUN LOS ESPACIOS VACÍOS TIENEN AIRE de Javier Ramírez | Nadie (osea yo)

Le repito la información que sale en la imagen de arriba: 
Fecha: miércoles 16 de diciembre (pasado mañana). 
Hora: 6:30 p.m. 
Lugar: Centro Cultural de España (que nunca ha sido, ni será lo mismo que el Centro Español).
Lx espero yo y le espera una copia de los libros que son gratis. Ahí hablamos, nos echamos algún vino (que siempre tienen en el CCESV); vemos juntos por primera vez los libros, nos vamos a celebrar después del evento, nos emborrachamos, nos reímos; nos enamoramos un ratito, nos mareamos, amanecemos de goma, escribimos otro libro y volvemos a comenzar el ciclo. ¿Qué le parece?

domingo, 13 de diciembre de 2009

Momento íntimo de desnudez implícita

Me acuesto con los audífonos dentro de las orejas y la música encendida, aleatoria, dentro de ellos; llego a un estado en que no sé si sueño o vivo las imágenes que me presentan frente a frente, entre mi frente y la pared del cuarto, a oscuras, de madrugada.


Un hombre me habla desde la distancia que hay entre una foto blanco y negro y el presente. Está sentado al centro de la imagen, rodeado de otras personas que no sé quiénes son. Me habla en un idioma que no conozco pero que entiendo, y pienso que qué cliché ese método pero qué efectivo. Podría traducir su mensaje en palabras de ánimo pero no puedo. Su mensaje es una sensación en mi cabeza y mi pecho cada vez que lo recuerdo. El mensaje es para mí nada más; no puede ser traducido. Esto último lo acabo de comprender en el momento que escribo estas palabras.


Estoy sobre la cama despierto y me quiero mover pero no puedo. Tengo los ojos bien abiertos en la oscuridad. A veces se me ha ocurrido que las pupilas se dilatan en la oscuridad porque se llenan de ella. Mientras más oscuro, más dilatadas las pupilas. Y las mías están enormes. Reconozco los promontorios de cosas que me rodean en el cuarto y no puedo girar la cabeza. Me desespero y eso no me ayuda a moverme. Después de luchar adentro de mí, cedo. Es inútil. A los minutos intento mover la cabeza un poco y lo logro. Como estoy solo, no puedo volver más extraña la situación y ni me he asustado. Cierro los ojos, el cuarto sigue oscuro e intento dormir.


--
Cosas que me pasaron.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Aquí no hay Nadie y hay alguien


Il n'y a personne ici et il y a quelqu'un: je ne voudrais pas répandre mon trésor.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Nimiedades

El primer contacto que tuve con el idioma portugués fue en el Show de Xuxa. Ella estrenó el video de la canción A Dança do Coco que aún no estaba en español y me gustó un montón cómo sonaba el idioma. Al siguiente día de eso, en el colegio, en primer o segundo grado; anduve diciendo que podía portugués (ninguno de mis compañeros sabía la existencia del idioma) y les demostraba a todos hablando un español deformado a mi antojo, con un acento como que si estuviera borracho y fricando más las eses. Todos me creyeron. 
1


Estoy comiendo empanadas de leche con azúcar y crema. Me gustan más las de frijoles. Aunque las empanadas rellenas de leche de Mister Donut son bien ricas; tienen el mismo relleno que las donas rellenas. Pero no me gustan las donas rellenas. Ese relleno sólo me gusta en las empanadas. 
2


El pelo no me ha crecido tanto como para hacerme una cola completa. A veces me hago una "media cola" para andar en la casa y me me veo como que ando peinado como amiga confidente de travesti personaje secundario de película de los noventas de Almodóvar. A veces sólo me hago un moñito en la nuca para que me ventile el cuello.  
3


Hoy me di cuenta que nimiedad significa "pequeñez, insignificancia" y, también, "exceso, demasía". No sé cómo usar ya esta palabra. De todas maneras, no la usaba. Otra acepción es "prolijidad, minuciosidad". Prolijidad significa "cualidad de prolijo".
4


Estaba cocinando pescado para cenar y, de repente, vi que un gato se había metido a la casa.
5


Un muchacho me contó (a mí y a otros) que hay un hechizo —o cunjuro (no sé bien el término)— para poder ver el rostro que uno tuvo en la vida anterior. Se hace el conjuro —o hechizo— y después, se busca un espejo donde uno verá la cara de un desconocido de una época lejana. El muchacho hizo el conjuro, pero no pudo verse al espejo por temor. En las noches, cuando camino por la casa a oscuras y paso frente un espejo, recuerdo siempre ésto.
6

Arthur Rimbaud escribió en un tren, exactamente ciento quince años antes de que yo naciera, un siete de octubre de mil ochocientos setenta, un poema titulado SOÑADO PARA EL INVIERNO. Arthur Rimbaud escribió en Abisinia, exactamente ciento un años antes de que yo naciera, un siete de octubre de mil ochocientos ochenta y cuatro, una carta a su familia contándoles sobre planes de negocios en una colonia francesa y describiéndoles cómo eran esos lugares de África.

7


Muchas vibraciones llegan hasta aquí: desde la carretera cercana, desde los aviones que busca el aeropuerto, desde los fuegos artificiales característicos de esta época, desde los epicentros de los temblores. Muchos ruidos llegan hasta aquí, a la casa. Puedo pasar horas adivinando qué los origina.
8


--
Post pendejo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Muchacho toca la puerta y corro a abrirle

Estás recién llegado.
Sos el nuevo.
Sentate
donde sea.
Aquí siempre está desordenado.
Soltate el pelo,
yo no lo tengo amarrado.
No me mirés inexpresivo que no estamos en una foto.
No te voy a hacer nada. Relajate.
Si te movés mucho,
podés perder la frescura de la noche
y empezarías a sudar.
Yo no tengo ningún problema con eso.
Es sólo que te veo nervioso.
No te preocupés.
Yo te secaría el sudor con gusto
sin esperar ni una sonrisa a cambio.
Ese montón de ropa se ve cómodo.
Podés sentarte ahí.
Es ropa que no uso pero que mantengo como recuerdo.
O sentate encima de esas torres de papeles,
donde mejor te parezca. 
Acá siempre es así
y no veo el día cercano en que cambie.
Así que, sin remordimientos;
podés sentarte sobre los discos
o sobre las bolsas con papel higiénico con semen.
Como querrás.
Sólo espero que no te moleste que te vea tanto.
Es que es la primera vez que nos vemos
y necesito acostumbrarme a vos,
estudiarte,
desenamorarme.
Sos el nuevo.
Tené cuidado.
Si te quitás los lentes, se te pueden perder en estos dos metros cuadrados.
Te recomiendo que durmás con ellos, incluso
—en el caso de que algún día te quedés a dormir
(que lo dudo
)—.
Respirá profundamente
y luego respirá a tu ritmo habitual.
Sí. Lo sé.
Así soy de imperativo.
¿Sabés?
Te pediría que recreés las poses y las sonrisas que estabas haciendo en las fotos en que te he visto porque Internet es grande y maravillosa y la única prueba de que Dios existe y su madre es la Virgen;
pero sé que no lo harás porque no,
porque no me conocés y no te gustan los hombres,
no sos nada y todos los eventos de tu vida te han alejado a cada minuto de mí,
y porque sos el más nuevo de todos los muchachos del mundo,


y estás recién llegado.


(Quiero decirte que te amo
aunque es mentira.)
--
No es un poema.

jueves, 26 de noviembre de 2009

martes, 24 de noviembre de 2009

Celebremos una boda con color

La Huelvelena y MiguelMolinaTobar anunciaron en fecha reciente su compromiso. A partir de esa fecha, me fue encomendada la tarea de organizar una boda espectacular,
mil veces mejor que la de la Luciana Sandoval.
Será en una iglesia vieja, una ruina, sin techo.
Aún estamos buscando la adecuada en El Salvador y Guatemala.
Pero lo que sí tengo definido es el vestuario. Aquí un adelanto:



Raúl irá de gris, en un Comme des Garçons de pantalones cortos y se sentará en una banca a sufrir.


Miguel estará en el altar con este vestido negro vaporoso de Christian Dior.
Los novios siempre se casan de negro.
Los toques azules son para que haga juego con la novia. Los toques azules casi la anuncian.



Flor será la madrina de Miguel y no escapará de la mirada de ningún asistente
con este modelo de Vivienne Westwood para usar con zancos.



El Sugar será otro padrino del novio y se verá más lindo de lo que es
con este Christian Dior fucsia e incrustaciones de pedrería.
Aparentemente, el novio y este padrino fueron a comprar juntos sus vestidos.



Entonces, entrarán las madrinas con este recatado modelo de Christian Dior
(al organizador parece gustarle esa casa de modas).



Y detrás de las damas, entrará, limpia, etérea, delicada y soñada: la novia.
¡Qué bella! Vean cómo su piel se ilumina con este vestido de Alexander McQueen. Qué hermosa, qué excéntrica. ¡Una novia de azul! Qué sencilla, qué delicada. Es un sueño.



Entrega a la novia Fran, luciendo muy masculino y elegante
en un traje Alexander McQueen con pantalón de pecho y zapatos lustradísimos.



Una madrina de la novia es Laura Zavaleta, admirada por todos los hombres y envidiada por todas las mujeres que no pudieron usar este modelo de Viktor & Rolf. ¡Pobres todas!: todas las invitadas que no son Laura.


Y al final, yo: el segundo padrino de la novia, el organizador, el que ha hecho este sueño posible. 
Como la boda es de noche, me valgo de mis propios reflectores para que todos sepan dónde estoy 
pues yo he organizado esta boda y nada puede salir mal.
¡Salud por los novios! ¡Muchos años de amor y muchos hijos!

sábado, 21 de noviembre de 2009

Estados de Facebook por si no sabía cómo me llamo

* Javier Ramírez || El planchado en el pelo es para principios del siglo XXI lo que el gel fue para los noventas, lo que el spray fue para los ochentas.

* Javier Ramírez || En este atardecer crepuscular, voy y vengo en el vaivén de tus oscuros ojos negros.

* Javier Ramírez y las pláticas de caca, sexo anal y pedos vaginales.

* Javier Ramírez soñó con el enésimo remake de Carrusel, que lo producía Telemundo en Miami y la maestra Ximena era la misma actriz de la versión original. Le veía el cuello de la blusa grencha que usaba siempre amarillento y pensé que era la misma blusa que usaba en la versión original.

* Javier Ramírez le aconseja a Jenny Bendek Simán que pague ya su deuda.

* Javier Ramírez nunca había visto amanecer.

* Javier Ramírez da miedo. ¿Quiere o ya tiene?

* Javier Ramírez // "Lo contrario de una falta es una sobra." -Javier Ramírez / Nadie

* Javier Ramírez no es.

* Javier Ramírez y el cumpleaños sin cumpleañero.

* Javier Ramírez no debe tratar de entender a la gente ni debería tener Facebook.

* Javier Ramírez, las maneras de extrañar y las tontas actualizaciones de estado en Facebook.

* Javier Ramírez ♪Mum mum mum mah♪ - Lady Gaga

* Javier Ramírez ♪ualalatí uatana ninana sanananananá ti, ualaláááá lalá-lalá, ualalalala sinanananá tina nanáne... ualaaaláááá...♪ -Meredith Monk

* Javier Ramírez // "¡Adieu, Tadzio! -pensó Aschenbach- Apenas te he visto." -Thomas Mann

* Javier Ramírez || La Elena y yo chillamos al leer el final de El Amante de Marguerite Duras. Ella en un baño y yo en un bus.

* Javier Ramírez // "No existo." -Dios

* Javier Ramírez || Me desvelo porque quiero, no porque no tenga sueño.

    jueves, 19 de noviembre de 2009

    I'm gonna miss you, pornstar


    Después de una corta carrera en la pornografía homosexual y en "servicios de acompañante" de lujo, Malachi Marx se retira y publica un libro con su experiencia en este tipo de industria. Dice que esta experiencia le hizo confirmarse como heterosexual, que está con su novia y que tiene un bebé. Algo así o ya me inventé el chambre. De todas maneras: ¡gracias por todo! / thanks for everything!.
    --
    Foto de la revista Freshmen. 

    domingo, 15 de noviembre de 2009

    Desayuno donde Flor Aragón



    Voy en un carro. Soy Nadie. Una de mis amigas maneja pero no sé cuál de todas es. Las mujeres siempre me andan en carro. Entramos por un portón metálico que abre paso a un callejón pequeño, como de cinco casas a cada lado y muro de ladrillos sin repellar al fondo. Mi amiga se parquea frente a la casa del fondo a la izquierda. Está húmedo y ha llovido en la noche. En ese momento es temprano, hace un poco de frío y hay un filtro celeste en las imágenes de la mañana. 
     Aquí es.
     ¿Y a esta hora te dijo? Es que está muy temprano.
     ¡Sí, vos!
     Pero no se oye nada y ni se ve movimiento.
     Entremos, a ver qué ondas.
    En sincronía, mi amiga y yo abrimos las puertas y unas gotas de agua se desprenden (en sincronía). Nos despiertan un par de poros más porque están heladas. Nos dirigimos hacia la puerta, subimos tres gradas y mi amiga toca el timbre. No escuchamos nada, ni el timbre; pero al minuto, se abre a puerta. Nos golpea un calor inesperado que agradecemos sin decir palabra y nos da la bienvenida Flor Aragón.


    Adentro está cálido, hay ruido de conversaciones de fondo, como en película. La casa es bastante contemporánea, con grandes paredes lisas de cemento sin pintar, con paredes de ladrillos descubiertos, grandes ventanas de marcos negros, sin paredes que dividan las diferentes áreas. Al entrar uno ve la sala, el comedor, la cocina, hasta el patio; la entrada del dormitorio, una zona llena de libros. Pero es cálido adentro. Se ve una iluminación como generada por fuego, aunque no vea la chimenea por ningún lado. Parece un apartamento de soltera, una casa de soltera. Flor Aragón es soltera, seguramente.
     Entren. A empezar a comer vamos.
    Saludos. Besos. Mi amiga y yo entramos y luego ella se pone a hablar con otra gente y camino un rato viendo los adornos puestos en mesitas de noche colocadas en varios lugares. 
    Ahí está la mitad de los artistas contemporáneos salvadoreños; pintoras, fotógrafos, bailarines y bailarinas, escritores; incluso periodistas y publicistas. Unos tienen un vaso de jugo de naranja en la mano y hablan, como si hablaran de noche en el lobby de un teatro con una copa de vino en la mano. Encuentro una silla sola en una mesa. Ya están sirviendo el desayuno, creo. 
     ¿Ese de camisa celeste es Carlos Bonilla?
     Sí.
     Qué feo se ve de cerca.
     Ajá.
    En la mesa, están un señor que no sé quién es y Efraín Rivera Caravantes muy ido en quién sabe qué pensamiento. No reacciona al verme y no lo saludo. Desayunamos, para eso estamos ahí. La gente muy animada no deja de hablar ni comiendo. No recuerdo haber comido. Efraín Rivera Caravantes ni volvió a ver su plato, seguía ido y así se quedó para siempre.


    Un segundo después, yo estoy sentado en el suelo, entre dos sillones con tres personas sentadas en cada uno. No sé qué estamos haciendo, no sé quiénes son las personas, pero el ruido ha crecido y ahora hay carcajadas que llenan los espacios solos de la casa. 
     ¿Niña, y desde cuando el jugo de naranja emborracha?
     Desde que lo mezclan con vodka, vos.
    Carcajadas. Por detrás mío, llega Flor Aragón y la noto contenta aunque no la vea llegar porque le estoy dando la espalda. Tiene las uñas muy largas y con el dedo índice y el pulgar de una de sus manos me agarra fuerte un mechón de pelo el más sensible y me lo jala tanto que me obliga a ponerme de pie. Todos ríen. Carcajadas. Flor Aragón es más fuerte de lo que parece.
     Ahora, vos tenés que lavar los platos.
     ¡Claro! Con gusto. 
    Deduzco que todos han colaborado en hacer el desayuno y que a mí me toca lavar los platos por haber llegado tarde. Mi amiga ya no existe en este momento y ya se me ha olvidado. Cae el agua rozando la porcelana blanca. La porcelana es más blanca y más bonita que mis uñas. Las uñas de Flor Aragón han de ser de porcelana. Lavo un plato, lavo otro, lavo tres; no están sucios. Me da pena quedar como malagradecido y decir que ya no seguiré lavando porque están limpios. Ya no escucho el ruido de la gente: es que no dejo de preguntarme qué hago ahí y por qué estoy haciendo lo que hago. Flor Aragón regresa a la cocina, quizás escuchó mis pensamientos. Todos la ven. Todos nos ven porque no hay paredes que dividan las áreas de la casa. Me quita el plato que tengo en la mano y me toma con su mano una mano.
     No tenés que lavarlos, de verdad. Sólo es que sos tan serio. ¿Por qué no sonreís? Todos están pasando un buen rato y vos tan serio. ¿Por qué no sonreís?
    Entonces, me comienzo a preguntar lo mismo 
    y no dejo de preguntarme lo mismo, 
    me pregunto lo mismo, y no dejo de pensar en eso, 
    no dejo de pensar en eso, 
    no dejo de pensar... 
    no dejo de pensar lo mismo... 
    no dejo de pensar... 


    no dejo de pensar...
    --
    Foto: no sé.
    Modelo: Flor Aragón.
    Gracias, Flor, por la foto.

    miércoles, 11 de noviembre de 2009

    Sobras

    Chuchito, catalnica, ardilla, tortuguita, hamster, gallo miniatura, conejo, tamagochi y, ahora, blog. Hay que alimentarlo, aunque sea con sobras:

    UNO * Después de más de dos años. La casa se ha encogido así como ha encogido la ropa que usaba aquí. Las marcas que dejé permanecen bajo la pintura de las paredes. Mi papá me habla como si ni un día hubiera pasado desde que nací; me cuenta las mismas historias que sé de memoria pero había olvidado; [18/mayo/08]


    DOS * Afuera del aeropuerto ya es México. El avión no es ningún país. Afuera del aeropuerto me encontré con Esaú, mi amigo, después de meses de no verlo.
    -Esaú, él es Pablo. Él es Esaú.
    -Mucho gusto (ambos). [01/junio/08]


    TRES * (Suspiro.)
    Bajo el escalerón del parque, ese que es parte de la Sala Nacional de Exposiciones que lleva el nombre de uno de mis escritores favoritos. Bajo hasta poner los pies en el suelo polvoso del parque, ese donde en la infancia me caí siempre de los caballos; ese parque que era más grande en mi infancia.
    (Respiro.
    Hay árboles.)
    Mi amiga y yo buscamos algo de comida, como si fuéramos ardillas del parque... no lo somos, somos simples. Y luego de que dos señoras que venden tortas se pelearan por nosotros, le dimos el gane a la que nos ofreció primero sus productos y en su mesa nos sentamos; ahí nos quedamos y si hubieramos tratado de adivinar qué número de vez era esa en la que compartíamos la comida, nunca hubiéramos acertado. [20/noviembre/08]


    CUATRO * La mujer que le habla a la basura.
    El que, queriendo limpiártelos, te ensucia los zapatos arrastrándose por el pasillo del bus.
    Los que escupen fuego y no tienen voz para pedirte una moneda; sólo, un gesto.
    Los que hacen malabares con naranjas y no se las comen. 
    Los que abrieron el canal de Pana... ¡huy! ¡perdón!; me desvié: ¡pecado! [13/febrero/09]


    CINCO * Voy a describir lo que está alrededor de mí. No necesito estar en clase de Redacción desarrollando un ejercicio para hacerlo.
    Debajo de mi cuaderno, la mesa es azul, hecha de lo que yo creo que es fibra de vidrio. En la mesa del frente, un muchacho que habla como la mayoría de muchachos que conozco que salieron del Externado San José trata de defender ante tres compañeras la calidad de una frase diseñada por él que pretende incitar a algo de lo que no estoy seguro [11/noviembre/09-en mi cuaderno]


    SEIS* Aquí, la tarde huele a tinte para el pelo y no es porque mi amiga se ha pintado el pelo el fin de semana pasado, sólo es que así huele. Disfruto el viento que hará sufrir a las personas en albergues esta noche. Disfruto el viento. Estoy seguro de que puedo enamorarme
    fácil,
    superficialmente,
    con sonrisas y besos,
    casi de cualquiera.
    El calor no está tan mal y se disfruta, al fin es soportable y puedo distraerme apreciando las sombras de los árboles en el suelo, observando la mía anticipando mis pasos y dándome pistas de cómo se ha de ver mi pelo. Es noviembre con vientos de octubre. El Papa debería ajustar el calendario nuevamente (no sé por qué son los papas los que lo hacen) y hoy debería comenzar octubre. Yo tendría siete días más de juventud. Octubre comenzaría quieto. El día está quieto y no  es la primera vez que lo describo. Las sombras confirman la quietud [11/noviembre/09-en mi cuaderno]


    --
    Foto: Nadie
    Modelo: Phillip Panchito Monono II (R.I.P.)
    Borradores dejados inconclusos  en Blogger y en mi cuaderno. ¿Cómo ha estado?

    jueves, 29 de octubre de 2009

    miércoles, 28 de octubre de 2009

    Después de buscar sollozar en la RAE

    Creo que te comencé a querer porque estoy triste porque vos...


    Creo que te quiero como quiero esta foto de Marguerite Duras. Así: cariño intelectualoide con referencias pseudo plantosas. Cariño comemierda.// Quisiera vivir una historia intensa como las de Marguerite. No necesariamente tendrían que ser como las de ella, sólo que tengan la misma intensidad. Si fuera más intensa, nos podríamos matar.// Creo que me quisiera enamorar de vos./ No sé./ No sé si quiero saberlo.// Qué pendejo esto.


    Palabrasquellenanelvacío.Palabrasquellenanelvacío.
    Palabrasquellenanelvacío.Palabrasquellenanelvacío.

    martes, 27 de octubre de 2009

    Quién fuera valkiria


    Tardeme tres meses en ver todo DER RING DES NIBELUNGEN (o El ciclo del anillo) de Wagner pedaceado en You Tube. Pero me enamoré para siempre.
    --
    Soprano: Kirsten Flagstad
    Aria: Hojotho! de DIE WALKÜRE de Richard Wagner

    lunes, 26 de octubre de 2009

    domingo, 25 de octubre de 2009

    A falta de creatividad, lista


    Domingo es: Comenzar a las once de la mañana. Sopa. Papá que cocina. Bat for Lashes. LA MUERTE EN VENECIA de Thomas Mann. Zune es mejor que iPod. Calor. Desarrollar un parcial para mañana. Estudiar para otro parcial de mañana. Pensar en bañarse. Lavar ropa. Seguir bajando EINSTEIN ON THE BEACH. Un moscarrón cogiéndose una mosca por más de media hora en el patio. Mi papá y las películas de Canal 6. Ver los movimientos de las nubes mientras escucho SATYAGRAHA y creer sentir tristeza cuando se deshacen. Chuchitos en forma de gatitos. Cuatro zopes sobrevolándome. Comer oyendo música. Ver el cielo reflejado en la sopa. Llamar a alguien para que vaya al teatro con uno y terminar yendo solo. Atravesar la ciudad. Un boleto con descuento de estudiante. Esperar media hora y fijarse en toda la gente que pasa sobre la Plaza Morazán. Saludar sólo con hola a las gentes que conosco. Entrar en fila. Sentarse en medio. Terminar devastado. Callado (el domingo es callado). Caminar entre los edificios tenebrosos del centro de noche. Un señor pidiendo veinte centavos porque lo asaltaron. El camino a casa interrumpido por dos metaleros drogados. Preferir cambiar de bus a morir. Verse las manos en lo que resta de trayecto. Llegar a la casa. Darse cuenta de que se está vivo. Negar. Negar. El domingo es negación. 

    sábado, 24 de octubre de 2009

    Un poema es un poema

    Está oscuro
    él,
    el cielo.
    Vos
    sos la tarde.
    Yo soy la tarde
    y todos somos imágenes poéticas fáciles,
    inmediatas,
    algo diferente a lo que somos,
    lo que no somos:
    todo, menos nosotros, ¿verdad?

    En la gana de quererte
    escribir algo,
    no encuentro poema,
    ni metáfora, ni símil,
    que insinúe tu color.

    Estás oscuro y lo sos;
    lo estás de día y, sobre todo, en las noches.
    Algo en vos me hace pensar
    que no querés que te adorne;
    algo que sospecho,
    que ni vos sabés qué es.

    Algo hay en tu casa que te aclara y te ilumina.
    Tenés focos y lámparas
    y blancas las paredes.
    Tenés toallas dobladas,
    ceniceros de vidrio y toallas de papel.

    Algo en el ambiente me dice que no luche:
    las personas son gentes; las ciudades, edificios;
    y vos y yo, nosotros:

    un par
    de gentes,
    dos muchachos
    temerosos
    uno
    del otro.

    La vida es la vida.
    Así es
    la vida.
    Vivámosla, oscuro.
    El tiempo es poco.
    Sólo es de tarde.
    Tranquilo.
    No es que mueran los días.

    --
    Idea surgida de andar en la cabeza las frases de un blog que no recuerdo, que tenía entradas tituladas como EL CIELO ES EL CIELO, EL MAR ES EL MAR, y así. A su autor el crédito de esa idea.
    El poema es para otra persona :(

    viernes, 23 de octubre de 2009

    Dos líneas

    No digo todo lo que pienso y no pienso todo lo que digo.
    De todas las cosas que soy, no soy nada.
    --
    Ya no me podré hacer este peinado :(

    miércoles, 21 de octubre de 2009

    En tiempos de violencia: vanidad

    --
    Foto: Nadie.
    Modelo: Nadie.
    Estilo de cabello: Katie Holmes emo.

    Después de tres años de no, hoy me corté el pelo donde el estilista más lindo del mundo: Basilio.

    martes, 20 de octubre de 2009

    Usted no es nada

    Estado de Facebook, sos pendejada.
    Sub nick del messenger, sos de las más grandes estupideces.
    Exámenes parciales, son pérdida de tiempo.
    Comentario de entrada, sos inútil.
    Universidad, sos un gasto innecesario.
    Crisis amorosas, son pupú.
    Gente que se reúne a hablar tonterías afuera de mi casa, dan lástima.
    Blogger, no servís ni para limpiarse el ano.
    Cheros guapos que jamás me voltearán a ver, no son nada.
    Fotos, son un montón de imágenes congeladas de universitaritos haciendo muecas idiotas.
    Frío, no sos melancolía.
    Amigxs, no servimos de nada.

    CERRADO

    Mucha gente está muriendo por gusto.
    No vale la pena escribir.

    --
    Un par de horas después: Bueno, sí. Mejor hay que seguir. Si no, habremos perdido. Así es una de diva. Van a disculpar.

    lunes, 19 de octubre de 2009

    No fumo

    —¿Tenés fuego?
    —No (pero si tuviera, te lo daría. Mi puño abriría y de la palma de mi mano se soltaría una llama azul para tu cigarro, los de tus amigas y hasta el de tu papá que te ha de querer mucho porque te ves querible, amable. Si tuviera fuego, quemaría tus yinas sin que te dieras cuenta para poder comprarte un par de nuevas igual de feas y las pondría en tu mochila sin que te dieras cuenta, a espaldas de tus amigas que fuman y fuman como respirando, como respirando por vos porque les has de gustar porque sos gustable, moreno y suave; se nota).
    —Bueno. Gracias, vos.

    domingo, 18 de octubre de 2009

    Ridículum vitæ

    JAVIER RAMÍREZ
    Pseudónimo: Nadie

    Se calcula que este joven se concibe entre los meses de enero y febrero de 1985 porque nace el 7 de octubre de ese año. Sus padres se separan algún tiempo después. Queda a vivir con su madre pero cuando cumple tres años, es casi raptado por su padre y llevado a vivir al populoso municipio de Soyapango donde se cría con su madra y herma-nastra.

    En el colegio demuestra un excelente rendimiento —a excepción de la materia de Educación Física, la cual evita toda su vida escolar— llevándose uno de los primeros dos lugares (nunca el tercero) desde kinder a séptimo grado. Al siguente año, en octavo, no gana nada pues la adolescencia lo hace enfocar sus intereses en otras cosas.

    El bachillerato lo cursa en un colegio evangélico de Soyapango, del cual lo más valioso que sacó es su aborrecimiento hacia las religiones abrahámicas. En 2004 entra a la Universidad de El Salvador a estudiar Economía (grave error), pero a los dos años se cambia a la Licenciatura en Letras (error garrafal) la que abandona el mismo año. Pasa algún tiempo tratando de decidir qué hacer con su vida, viviendo con su novio de ese momento y bebiendo alcohol. En 2009 ingresa a una universidad jesuita, donde se encuentra estudiando Comunicación Social a la fecha. También es soltero a la fecha.

    Desde los 14 años, aproximadamente, manifiesta una grande (y a veces grave) afinidad al inspirador arte de la poesía y se arriesga a escribir sus primeros versos. Desde entonces sus poemas han sido publicados en algunos periódicos y revistas y ha participado en pocos certámenes literarios y nunca ha ganado uno; sólo ha alcanzado menciones honoríficas. Uno de esos certámenes es Letras Nuevas de La Prensa Gráfica.

    --
    Foto: Nadie.
    Título: Foto de perfil de perfil.
    Modelo: Nadie.
    Nota biográfico-literaria que me pidieron para un recital en Los Tacos de Paco al que no pude asistir a última hora. Apareció impresa en la memoria que se entregó ese día a los asistente. En esa fecha no había ganado el Gallo Tapado. Amén.

    sábado, 17 de octubre de 2009

    Misteriosa Olga!®

    Es el tercer sábado de cada octubre de cada año. Programada, a las diez de la noche, la cama de Olga Miranda se dobla hacia arriba para sentarla. Olga va despertando en los segundos que ese trayecto dura. Todas las sirvientas de la casa saben que cuando Olga se levanta no deben asomar por su cuarto. Está en camisón, sin maquillaje, arrugada y completamente calva. El cielo falso sobre su cabeza se abre y bajan dos brazos robóticos con una peluca perfectamente peinada. Se la colocan en su cabeza llena de lunares de la tercera edad, de adulta mayor. Fijan bien la peluca, le pintan la cara con maquillaje en aerosol, pulen sus uñas, la visten y la calzan: la convierten en Olga Miranda.

    Es el tercer sábado de cada octubre de cada año. La sirvienta número setenta y tres sabe que es la noche en que su señora sale a una misteriosa tarea, misteriosa costumbre que se da cada año. Setenta y tres le tiene preparados en el recibidor un maletín de cuero negro, unos guantes y una capa con capucha del mismo color. Olga Miranda baja el amplia escalera colocándose sus gafas oscuras a las diez y veinte de la noche. Toma en silencio las cosas que Setenta y tres le ofrece con una mano mientras que con la otra le abre la puerta. Afuera la espera su chofer, código CH25q, quien cierra, sin hacer ruido, la puerta del carro negro de vidrios polarizados, cuando ya Olga Miranda se encuentra acomodada en el asiento, callada, misteriosa.

    El chofer arranca. En unos minutos llegan a las afueras de la ciudad, están en Las Delicias, por la salida de Santa Tecla hacia Santa Ana. Han llegado, como todos los años en ese día, frente a la pequeña casa de las hermanas Chacón, las señoras que por tantos años han puesto el nombre de Las Delicias en la ruta turística del país; las de la receta de cebada única, los pastelitos de carne y de frutas, los dulces de leche de burra.

    Olga baja del carro ataviada a las once de la noche, toca la puerta y las Chacón la esperan en vela. Le abren. No hablan. Sólo le entregar un libro de pasta negra y no pueden ocultar su cara de tristeza. Olga las ve con aire de superioridad y se dirige a una, a la que le dio el libro, a la más triste:

    —Elvira, mujer, ya deberías estar acostumbrada. Bien sabés tú que los Chacón juraron quinientos años de servicio a mi familia. No veo por qué tanta mala cara año tras año. Estas recetas que me entregás no te las estoy robando, niña, no. Es parte del pacto que las mujeres Chacón nos den sus recetas y que las Miranda las hagamos pasar por nuestras, así mantenemos nuestra fama. ¿A quién va a querer ver la gente en la televisión cocinando? ¿a vos o a mí? Resignate, niña, el contrato no termina mañana. Todavía te quedan tus pastelitos, tus dulcitos y tu cebada. Mirá la Leo, siempre de estoica, incólume la mujer. Tú tenés que agarrar ejemplo de ella, Elvira.

    Y con esas palabras las dejó. Puso el libro negro en el maletín, salió sigilosa de la pequeña casa y se metió en su carro, satisfecha de que tenía asegurado su negocio de recetas un año más, su show, su libro, el nuevo libro que preparaba, su comida congelada, sus vinagretas. Sonriente iba Olga, aferrada a su recetario negro. Al pasar rumbo a su casa, frente a la Hacienda de los Miranda, un enorme rayo se desprendió entre las nubes y los ojos se le incendiaron. Olga Miranda se sentía viva. Código CH25q temblaba de miedo en el asiento de adelante.

    --
    Por las habladas de caca que hemos tenido los cucavergas en torno a Olga Miranda. Foto plagiada de olgamiranda.com.

    viernes, 16 de octubre de 2009

    Tengamos una fiesta como ésta


    ¿Qué dicen? Yo quiero un vestido como el de Anita Ekberg (la rubia chichuda).

    --
    Escena de LA DOLCE VITA de Federico Fellini.

    jueves, 15 de octubre de 2009

    Visita a mi madre

    Estoy en Guatemala. La hora ha de ser entre la una y las cuatro de la tarde. Voy bajando por un camino arado en la ladera terrosa de donde me muevo. El Sol se cuela entre los árboles y me ilumina por secciones definidas verticalmente. El Sol me raya, parezco vestido de tigre dorado y mis ojos centellean al ritmo de mis pasos. El polvo se desprende de todos lados y a partir de mi cintura estalla en volutas color de mi piel. La tierra de este lugar es muy húmeda, café, casi roja. Me detengo.

    Estoy ante una casa de madera oscura, ahumada y con voces que le manan. Un humo de verdad, gris, sale por un lado, violento. Pienso: "este humo es de verdad, no es de cuento". Sé que adentro vive mi madre: no hay duda de eso. Huele a su comida. El humo me irrita los ojos.

    Mi mano se pierde en la puerta cuando quiero abrir. El color de la madera y de mi piel es el mismo. Empujo y siento la suavidad del movimiento de la puerta abierta, confiada, sin temores y amigable. Muchos hombres están sentados adentro en bancas, en bancos y en mesas. Todo es de madera. No hay manteles. Al fondo de la casa, mi mamá maneja cacerolas gigantes, ahumadas, de verdad, no de novela. Hacia ella me dirijo y mientras me acerco, mientras esquivo el humo y las voces, la voy viendo más joven. La saludo y ya tenemos la misma edad. Ella está delgada y no tiene la cicatriz de la frente. Su pelo sigue rizado y confirmo que así siempre ha sido. Me sonríe entre sus brazos que no paran, entre el golpeteo de cucharones contra ollas.

    Me dice que ya tenía mucho de no llegar, que ha vivido cada día que no nos hemos visto y que tiene una amante. Su amante es igual de joven que nosotros y trabaja a su lado; la reconocí por la sonrisa que se le formó cuando mi mamá me contó de ella. La amante es morena y no tiene nombre, sólo dientes blancos adentro de una sonrisa. Siento que me quiere por cómo me mira y por cómo no me habla. Le digo a mi mamá que estoy contento por ella. No estoy feliz porque ya no la quiero tanto, pero sí estoy contento: es así. "Hemos hablado mucho" —me dice— "sentate en la ventana que siempre te ha gustado eso". Voy.

    Voy hacia la ventana y me tropiezo con una muchacha perdida. Joven es; zarca y pelo liso: largo y castaño; morena. Evito la caída se aferra tres segundos a mis brazos. Noto que llora y no sé cómo preguntarle si está bien. Contesta mi mirada gritando insultos empapados en dolor hacia mi madre. Le dice: "puta, perra, maldita". La joven zarca es la otra amante de mi madre, con la que le es infiel a la callada, a la muda. Se arma un pleito de tres mujeres. Los hombres que comen no paran, les entra más hambre con el espectáculo. Nunca llegué a la ventana.

    Sí llegué a la puerta trasera, la puerta de la salida que es de metal, no de madera. Afuera de la oscura casa, vi que aún era de día y respiré hondo, exhalando toda la sensación negativa de los problemas de mi mamá. Observé ese lado de la ladera donde mi mamá había incrustado su casa. Mis ojos competían con los rayos del Sol. Un pie comenzó mi camino hacia arriba y pensé: "he de estar en San Pedro La Laguna". Otro pie continuó mi rumbo y junto al otro definieron mi destino. Si recuerdo bien, arriba, a unos metros, venden zapatos artesanales. Espero tener dinero en mi bolsa. Revisaré más tarde. Espero comprar dos pares de zapatos y seguir, seguir hacia arriba, subiendo este cerro y perderme en la bruma. Llegar a la noche.

    --
    Nueva etiqueta para intentar contar lo que sueño.